Espacios acústicamente confortables

Actualizado: 27 nov 2020



Contrariamente a lo que podríamos creer, la pérdida de audición no es siempre congénita sino que, tarde o temprano, a todos nos podría pasar. De acuerdo a la OMS, casi un tercio de las personas mayores de 65 años padece pérdida de audición discapacitante. La pérdida de la audición es más una ‘diferencia’ que una ‘discapacidad’. Si bien las exigencias espaciales de personas con impedimentos auditivos no son tan marcadas como espacios para no videntes o quienes experimentan movilidad reducida, la reducción de la capacidad auditiva sí conlleva una forma particular de experimentar el entorno. ¿Es posible mejorar esta experiencia a través del diseño de interiores?

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De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un 5% de la población mundial -aproximadamente 466 millones de personas- está diagnosticada con lo que llaman ‘pérdida de audición discapacitante’. Si bien esto se divide en distintos grados de capacidad auditiva, parcial o total (hipoacusia o anacusia), este grupo se caracteriza por una pérdida de audición superior a 40dB en el oído con mejor audición en los adultos, y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños, concentrándose la mayor cantidad de personas con este impedimento en países de ingresos bajos y medios.


¿Cómo contribuir a través del diseño?


Evidentemente, lo primero a tener en cuenta son las diferencias que distintos programas exigen: no es igual diseñar el interior de una casa al interior de un hospital, más allá de cualquier impedimento que podamos tener. Las relaciones, dimensiones y movimientos son distintos, y así también el volumen y función de los sonidos. Sin embargo, existen ciertas consideraciones generales a tomar en cuenta para diseñar espacios más confortables acústicamente. 


Distribución del interior y visibilidad

Las personas con impedimentos auditivos usan diferentes métodos para comunicarse, incorporando lenguaje escrito, aparatos de asistencia, lenguaje de señas, u oral en algunos casos. De acuerdo a la ADA (Americans with Disabilities Act), en promedio, solamente un tercio de las palabras habladas pueden entenderse por lectura del habla (o lectura de labios). Es clave dar lugar a las condiciones espaciales para la comunicación efectiva a través de esos distintos métodos, que implican otorgar siempre la posibilidad de que los interlocutores se enfrenten cómodamente sin necesidad de dejar de mirarse mientras hablan.


Considerar distribuciones amplias o circulares más que lineales para espacios de más de 4 personas puede facilitar un canal de comunicación abierto donde todos los participantes se puedan ver entre sí. Más allá de las dimensiones del lugar que se disponga, divisiones y mobiliario móvil pueden ayudar a organizar espacios de estas características. En términos de movilidad, es importante facilitar recorridos y favorecer acciones instintivas que permitan a dos personas seguir mirándose mientras caminan, recorriendo el espacio de forma segura. Rampas, aperturas automáticas, elementos gráficos de seguridad y señalética son igualmente útiles en este caso.