7 gestos que ayudan a reducir la factura del agua


Hacer un uso más racional del agua en los hogares es uno de los mantras que suelen esgrimirse cuando se habla de eficiencia doméstica. Es un gesto que sin duda beneficia nuestra cartera, pero también es un acto de solidaridad con el planeta: según datos de la Fundación We Are Water, una de cada seis personas en el mundo no tiene acceso suficiente al agua potable para sus necesidades básicas de beber, cocinar y limpiar, y 2.500 millones de habitantes carecen de infraestructuras sanitarias adecuadas.

Un país del primer mundo como España quizás no sufra de estas privaciones, pero su climatología se ve expuesta periódicamente a episodios de sequía que ponen de relieve la necesidad de evitar un despilfarro innecesario. Disminuir el consumo de agua no implica renunciar al confort. Todo lo contrario: podemos disfrutar del preciado líquido a la vez que ahorramos hasta 80.000 litros por persona y año. La clave es apostar por tecnologías y prácticas eficientes. Nosotros las hemos condensado en estas ocho propuestas.

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A MANO NO, A MÁQUINA
Contra lo que pueda pensarse, lavar los platos a mano es menos eficiente que usar un lavavajillas: un estudio del Canal Isabel II de Madrid revela que utilizando este electrodoméstico se logra un ahorro de 30 litros de agua diarios frente al lavado a mano. Los modelos más avanzados apenas consumen 6 litros de agua en el programa eco, mucho menos de lo que se necesita para llenar el fregadero.
Además de consumir menos agua, los nuevos modelos de lavavajillas ahorran aumentando su capacidad en cada lavado, por ejemplo incorporando una tercera bandeja para los cubiertos.

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DE CABEZA AL AHORRO
En una ducha de cinco minutos con un cabezal normal se consumen 100 litros de agua, mientras que con un cabezal equipado con reductor de caudal se gasta hasta un 40% menos. Algunas teleduchas cuentan con un botón reductor en el mango de la ducha que puede activarse cuando se quiera. Además, al gastar menos agua se requiere menos energía para calentarla, con lo que el ahorro es doble.

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A PRUEBA DE FUGAS
Un grifo que gotea supone una pérdida de 50 a 100 litros de agua al día. Y una cisterna que no cierra correctamente representa un consumo extra de 250 litros diarios. Un truco para saber si existe una fuga de agua es anotar la cifra del contador antes de acostarse y realizar una lectura a la mañana siguiente.

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