El uso del color en la decoración

Los colores transmiten distintas sensaciones con las que podemos jugar a la hora de decorar un espacio. Por ejemplo, el blanco aporta amplitud y luminosidad; el amarillo alegra y proporciona energía; el verde relaja y nos transporta a la naturaleza… pero, ¿Cómo los combinamos?

A la hora de decorar la casa, ¿a quién no le han surgido dudas a la hora de usar los colores? Pues bien, el uso de las paletas de colores ayuda a simplificar la elección porque es un recurso muy útil a la hora de combinar y pensar en las tonalidades de un espacio. Para usar bien una paleta de color debes conocer antes algunas cosas:

Los colores primarios: cian, magenta y amarillo. Se considera color primario, antes llamado color primitivo, al color que no se puede obtener mediante la mezcla de ningún otro color.



Ocurre lo mismo con los colores secundarios, derivados de la mezcla de estos tres primeros; el naranja, el verde y el violeta. En decoración no se usan en grandes superficies tal cual normalmente se usa como punto focal en pequeñas superficies o en objetos. Aunque luego estos colores los solemos ver aplicados con variaciones de matiz.



Para matizar estos colores y no sean tan saturados, se les cambia el tono: añadiendo blanco crearemos colores más suaves y ligeros, grises para conseguir tonalidades diferentes al origen, y negro para conseguir colores más oscuros.


De este modo, las paletas de colores, mezcla de todos los anteriores, ayudan a crear combinaciones de colores que coordinan entre sí. Así, se puede tener una referencia constante a la hora de buscar materiales, mobiliario o decoración para el espacio que estemos diseñando.


Se puede buscar una paleta ya existente o crearla nosotros a partir de una foto de un espacio que se asemeje a lo que se quiera conseguir.

¿Qué colores funcionan bien juntos? Los diseñadores trabajan con los colores, pero el círculo cromático es una herramienta que te ayudará si no estás tan acostumbrado. En él se pueden ver matices con sus diferentes tonos, tintes y sombras y la relación entre ellos. Al hacer una paleta de colores podemos ir usando este círculo de diferentes maneras: Colores monocromáticos

La primera idea para seleccionar colores que funcionen bien juntos es seleccionar una paleta monocromática. Esto es trabajar con un color, y la variación de matices, tonos, y sombras.


Colores complementarios

Los colores que se encuentran en extremos opuestos del círculo cromático se consideran complementarios. Cuando se eligen dos de estos colores el resultado es mucho contraste por lo tanto sirven para llamar el interés o focalizar la atención en esos puntos u objetos. No se debe abusar de su uso ya que pueden saturar un espacio.

Colores análogos.

Los colores que se encuentran contiguos en el círculo cromático los cuales, tienen un color común como denominador.


Los colores análogos son base del esquema armónico en la elección de los colores de la decoración y las paredes.

Por ejemplo los análogos del naranja serían el rojo y el amarillo. Los análogos del rojo, serían rojo violáceo y rojo anaranjado. O también gama de azules, desde el verdoso al violáceo.



Funcionan muy bien juntos y podemos decir que son la combinación perfecta. Si aplicamos la regla del 60-30-10 conseguiremos combinaciones armónicas de una manera sencilla.

La regla 60-30-10 Para seguir la regla 60-30-10 se escogen tres colores, y se usa el color dominante en un 60 % del espacio, el color secundario en el 30 % y el color de acento en el 10 %.


Color dominante 60%

Debe ser un tono neutro, sobre todo en decoraciones suaves y calmadas. Por lo general, se aplicará en las paredes ya que es el color protagonista del espacio. También se puede usar en textiles: cortinas, sofá, suelos y reservar las paredes para el color secundario.

Color secundario 30%

El color secundario en muchas ocasiones suele ser el que aportan los muebles y algunos de los textiles como cortinas. Lo correcto es elegir un tono complementario al dominante. Color de acento 10%

Es el que aparece en menor medida y suele aplicarse en los complementos o en alguna pieza especial de mobiliario como una butaca. No todos tienen que ser exactamente el mismo color sino que se puede elegir dentro del mismo tono o complementarlos con otros en el color dominante y/o secundario. En el color de acento se puede arriesgar con un color llamativo o de tendencia. ‘Menos es más’, también en el mundo del color. Elige tres o cuatro colores (en los que uno debería ser claro y fuerte y la base del diseño, y el segundo y tercero deberían ser un complemento del primero, fácilmente identificables como un llamada a la acción o para resaltar algo importante) y juega con tonos y sombras. ¡Acertarás seguro!


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