Cornellà de Llobregat, su historia

Actualizado: 27 nov 2020



Cornellá de Llobregat​ (en catalán y oficialmente Cornellà de Llobregat) es una ciudad y municipio español de la comarca del Bajo Llobregat, en la provincia de Barcelona, Cataluña.


En este municipio es donde tenemos un solar urbano de 20.154 m2 a la venta, en el ARE Ribera Salines, próximo al nuevo Campo de fútbol del Español, Salida Cornellà por el Cinturón de Litoral, entre la Avda del Baix Llobregat i L’Autovia A2.


Los municipios limítrofes con Cornellá son: L'Hospitalet de Llobregat, San Baudilio de Llobregat, El Prat de Llobregat, Sant Joan Despí y Esplugues de Llobregat.


Cornellá de Llobregat es el municipio más poblado del Bajo Llobregat con 88 592 habitantes, según los datos de 2019 del Instituto nacional de estadística (INE) y el instituto de estadística catalán (Idescat).


Historia

La historia de Cornellá de Llobregat está definida por tres factores principales: su proximidad a la ciudad de Barcelona, el ser un territorio de paso (así como toda la comarca del Bajo Llobregat) de las vías de entrada y salida de la capital de Cataluña. Su nombre posee un origen romano (Cornelianus); las características arquitectónicas de la ciudad poseen rasgos visigóticos.


La primera referencia escrita de la ciudad data de 980, cuando ya existía una iglesia y una torre de defensa contra los sarracenos en el mismo lugar donde hoy se establece el actual Castillo (construido en el siglo XIV). La ciudad fue incorporada al territorio de Barcelona en el siglo XIII y por poco tiempo, perteneció a las "Franqueses del Llobregat", donde se desarrollaba principalmente la actividad agrícola. La ciudad fue dominada por los "masos" hasta el siglo XVIII.


En 1716 la ciudad se separó de Barcelona por el Decreto de Nueva Planta, y pasó a formar parte de la comarca del Bajo Llobregat. En 1819, junto con la inauguración del Canal de la Infanta se desarrolla el regadío y se comienza un proceso de industrialización. El ferrocarril llega a la ciudad en 1854. Durante un siglo el sector textil se convierte en la base económica del municipio y a la vez crecen los núcleos de población separados del centro (barrios de Riera, Almeda, Pedró, la Gavarra). De 1950 en adelante, se multiplica la llegada de nuevos habitantes y se acentúa el proceso de industrialización y urbanización. Se construye el barrio de Sant Ildefons (años 60) y Fontsanta (1974). Se llega a 100 000 habitantes en 1979.


La ciudad adquiere relevancia como referente de la lucha obrera y social por la democracia en los últimos años del franquismo.

Patrimonio histórico

Columnas románicas (siglo IX)

Las columnas que presiden la entrada al edificio del Ayuntamiento, verdaderas joyas del arte prerrománico catalán, fueron encontradas en una reforma del año 1928. Todo indica que en el lugar donde actualmente está el edificio consistorial se construyó en el siglo V una iglesia primitiva que hizo las funciones de primer templo parroquial. En el siglo X, la consolidación del núcleo de población motivó la expansión de la iglesia primitiva. En ese momento se añadieron las dos columnas que eran el apoyo del arco principal de la iglesia. Los estudiosos de la historia del arte destacan la similitud de los capiteles con otros monumentos catalanes de la misma época (quizás eran artistas de la misma escuela) y la influencia del arte del Califato de Córdoba.


El Castillo de Cornellá (siglo XI-XVII) El Castillo de Cornellá es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Se trata de un gran casal gótico, construido y reformado en diversas épocas. Está estratégicamente situado en lo alto de una pequeña colina desde la que se obtiene una buena visión del Llobregat en su tramo final, de San Baudilio de Llobregat a la otra ribera del río y antiguamente de las principales vías de acceso a la ciudad. El documento más antiguo que hace referencia al Castillo de Cornellá es del año 1204, posiblemente hacía las funciones de torre de defensa como otras muchas que flanqueaban el Llobregat. Perdida su función militar, se convirtió en centro de una gran propiedad agrícola, y buena parte de su configuración actual corresponde a reformas realizadas durante el siglo XVII sobre una base del periodo gótico.


Can Manso (siglo XVI-XVIII)

Masía situada en la carretera del Mig, muy cerca del cruce con la carretera vieja del Prat, zona de Almeda y lindando con el término municipal de Hospitalet. Esta masía, fechada en el siglo XVI, es una de las más destacadas de Cornellà dadas sus dimensiones, majestuosas, y su configuración, con un cuerpo central de grandes dimensiones. A los laterales se levantan dos cuerpos más bajos y otros dos que forman las solanas, dejando una configuración de planta basilical de cinco naves. Sus propietarios fueron la familia Femades, apellido de labradores, y posteriormente fue adquirida por la familia barcelonesa de los Sabater. El escudo de armas de la fachada recuerda que a principios del siglo XIX fue propiedad del general Josep Manso (héroe de la guerra de la Independencia de 1808-14), quien pasaba largas temporadas en Cornellà.


Can Serra (siglo XVI-XVIII)

Antiguamente Can Famades. Masía que se encuentra en la carretera de Hospitalet, al final del término municipal. El edificio, de aspecto señorial con planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, de los años 1763-69 según las inscripciones que hay en su interior. Actualmente es conocida como Can Serra por la instalación de esta familia dedicada a la cerámica.


Can Valhonrat (siglo XVII-XX)

Situada en la plaza de Francesc Macià, ante el Ayuntamiento y la iglesia. En el siglo XVII el propietario del Castillo edifica Can Vallhonrat como residencia familiar. El edificio, de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, pone de manifiesto su uso residencial con la vistosa estructura de la fachada y los acabados de su interior. Las reformas y consolidación del edificio en 1986, con la modificación de las buhardillas, supuso un cambio en su uso como edificio administrativo del Ayuntamiento.