• Francisca Sánchez

El New Deal que salvó a los artistas de la Gran Depresión

Numerosos edificios conservan los murales, pinturas y esculturas creados en la década de 1930 gracias a las ayudas públicas en Estados Unidos.


RALPH STACKPOLE : INDUSTRIES OF CALIFORNIA (detalle). Stackpole fue uno de los 26 muralistas que participaron en la decoración de la Coit Tower en 1933. Conocido por sus posturas políticas izquierdistas y por su cercanía estética al realismo socialista, fue uno de los introductores de Diego Rivera en California.


A principios de los años 30 del siglo pasado, el paro en Estados Unidos alcanzaba a cerca del 25 por ciento de los trabajadores. La Gran Depresión provocada por el crack de 1929 afectaba a todos los sectores; fue entonces cuando el presidente Franklin Delano Roosevelt lanzó el programa del New Deal, destinado a paliar los efectos de aquella crisis sin precedentes: inversiones, créditos, reformas, asistencia urgente a las personas... Alguien planteó la pregunta, ¿los artistas pueden ser considerados trabajadores? Algo básico para poder optar a las subvenciones y rentas que permitieron salir adelante a millones de norteamericanos. Harry Hopkins, una de las personas a las que el presidente había encargado el desarrollo del programa, contestó tajante: “Los artistas tienen que comer como los demás”.


JOHN LANGLEY HOWARD. CALIFORNIA INDUSTRIAL SCENES (detalle). Toda la rabia, tristeza y desesperación de los trabajadores durante la Gran Depresión se refleja en los rostros y actitudes de este grupo con presencia de diferentes razas, algo que fue criticado en 1933, cuando se pintó este mural que forma parte de la Coit Tower.


Sí, los artistas comen como los demás entonces y ahora, y si es posible tres veces al día, mejor; ahora que nos encontramos en vísperas de una crisis económica y social como consecuencia de la pandemia de la covid-19, no estaría de más recordar la respuesta de Hopkins. De esta manera, para sostener a los creadores, nació el programa Public Works of Art Project (PWAP), mucho menos conocido que su sucesor, el Work Progress Administration, del que saldrían luminarias como Jackson Pollock o Mark Rothko.


Los artistas tienen que comer como todos los demás ”

HARRY HOPKINS,director de programas del New Deal


El PWAP estuvo más directamente enfocado a las circunstancias: la pobreza y el desempleo; así, en los seis primeros meses de 1934, tiempo que duró la experiencia, contrató a 3.749 artistas para que produjeran 15.663 pinturas, murales.. para edificios gubernamentales de todo el país; la inversión fue de 1.184.000 dólares, con una media de 75,59 dólares por cada obra de arte, una cifra que en aquel momento no estaba mal.


¿Cómo se realizó la selección de los artistas? El proyecto partió de la idea de que, si eran trabajadores como los demás, debían someterse a los mismos criterios que el resto. Rápidamente se publicaron anuncios en periódicos de todos los estados, en los que se solicitaba a los aspirantes que demostraran que eran artistas profesionales, para lo cual pasaron unas pruebas que los dividieron en tres categorías, desde artista de nivel 1 a mero trabajador. El resultado fueron grandes colas para participar en la campaña y el descubrimiento para muchos norteamericanos de que “ellos también tenían artistas”, explica en su libro Federal Suport for the visual arts el investigador Francis O’Connor.



FLETCHER MARTIN: MAIL TRANSPORTATION, 1938, detalle. Este es uno de los 1.400 murales creados en edificios públicos en Estados Unidos dentro del programa de ayudas del Departamento del Tesoro, continuación del PWAP. Se encuentra en la oficina de correos de San Pedro, en California


La mayoría de los contratados eran muy poco conocidos; el estilo de las obras debía ser realista (se desaconsejaban la abstracción y otras modernidades) y debían reflejar la American Scene, un viaje a la quintaesencia de Estados Unidos y sus valores: trabajo, comunidad y optimismo, como se explica en el catálogo de la exposición que en el 2009 dedicó al PWAP el Smithsonian Museum de Washington para celebrar los 75 años del proyecto. Momentos de vida cotidiana en el interior del país, partidos de béisbol, campos nevados, casas e iglesias, también escenas del metro neoyorquino o de clubes de jazz, todo ello perfectamente reconocible por el público al que iba destinado,incluido el trabajo en las fábricas, en algunos casos recordando a la estética del recién nacido realismo socialista.


Quizás el producto más interesante nacido de aquellos artistas fueron los murales. En 1933, cerca de 145 millones de dólares de fondos públicos se invirtieron en la construcción de edificios como escuelas, estaciones de correo, juzgados, bibliotecas.... embellecerlos fue también otro de los propósitos del Public Works of Art Project, lo que incluía la realización de unos 700 murales. Cuando el programa acabó en verano de 1934, se aprobó una extensión, la Sección de Pintura y Escultura, bajo el patrocinio del Departamento del Tesoro, hasta 1938 y primeros 40.



Las obras para el Public Works of Arts Project debían reflejar la ‘American Scene’ y realizarse según el estilo realista, evitando los ‘ismos’ europeos


De nuevo fueron los murales la forma de promoción artística elegida: el objetivo era que el mayor número posible de norteamericanos pudiera disfrutar de las obras, por lo que se decidió pintarlas en las oficinas de correos de nueva creación, para lo que se dedicaría un uno por ciento del presupuesto de su construcción, cifra que parece pequeña pero que sirvió para crear unos 1400 murales en cerca de 1300 ciudades diferentes. La mayoría se conservan.


La iniciativa no dejó de resultar polémica en algunas cuestiones, como el hecho de que también se pidiera a los artistas que las obras reflejaran los valores y las sociedades y tradiciones de los lugares donde iban a ser instaladas, lo que unido a la falta de recursos para viajar hizo que muchos artistas debieran basarse en estereotipos (e imaginación). Un ejemplo fue la pintura de Earle Richardson Emplyment de negroes in Agriculture, que el joven artista afroamericano (23 años) pintó sin haber visto en su vida un campo de algodón. Murió un año más tarde.

EARLE RICHARDSON: EMPLOYMENT OF NEGROES IN AGRICULTURE, 1934. Richardson, que había nacido en Nueva York, quiso con su pintura hacer un homenaje a los trabajadores negros en los estados del sur, y tenía en proyecto una serie de murales titulada 'Negro Achivement': por desgracia, murió antes de poder realizarla.


También resultaron polémicas las ideas progresistas que reflejan algunos murales, como la Coit Tower, en San Francisco. El edificio se construyó en 1933 en estilo Art Déco y para decorar sus paredes se contrató a 26 artistas, entre los que había cuatro mujeres, seleccionados entre los alumnos de la California School of Fine Arts, que recibieron una paga de 25 a 45 dólares por semana. Muchos de los muralistas eran también discípulos del mexicano Diego Rivera y ello se reflejó tanto en el estilo como en las temáticas, que incluían a personas de diferentes razas trabajando juntas, algo considerado radical en su momento; incluso se puede apreciar a más de un carterista entre la multitud.


Durante las décadas siguientes el apoyo a los artistas revistió diferentes formas e iniciativas, como la Sección de Pintura y Escultura, rebautizada después como Sección de Bellas Artes, el Treasure Art Relief Project o el Work Progress Administration.


REPORTAJE REALIZADO CON TEXTOS DEL SMITHSONIAN AMERICAN ART MUSEUM

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